Fuego que transmuta: la simbología de las brasas y de la ceniza

El elemento fuego está representado en la ceremonia de DESPEDIDA DEL CUERPO por la leña en llamas y un brasero, un símbolo con un clarificador significado. La acción purificadora del fuego genera brasas y ceniza. Ambos derivados del arder, de esta combustión, concentran completamente la fuerza y la esencia de lo que se ha quemado, esencia que vive en esos restos.

brasero

Algo material, perecedero, se desintegra, sí, pero transmuta. Y transmuta en esperanza y posibilidades de una nueva vida. Tras las brasas y la ceniza se intuye la llegada del mitológico Ave Fénix, que no es otra cosa que el más poderoso símbolo del resurgimiento: lo que llega después de la muerte. Tras haber pasado por la poderosa prueba purificadora del fuego que quema, se renace renovado de entre las propias cenizas.

Cuando un brasero arde, el humo que sube ascendiendo en columna más o menos densa es el camino hacia lo eterno, la elevación. Alza las plegarias y los sentimientos amorosos hacia el ser que se ha ido. Es la conexión con la divinidad.

brasas y humo

La ceremonia de Despedida del Cuerpo de Simboliza (www.simboliza.org) se convierte, así, en un poderoso acto de gratitud y reconocimiento, de saber que desde un momento de dolor puede engendrarse un camino floreciente de avance; la simbología contribuye al fortalecimiento de la vida que se sigue abriendo paso, siempre cambiante, siempre renovada, siempre avanzando un paso más.

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